miércoles, 16 de mayo de 2012


El problema de la pobreza para América Latina y en particular Colombia a tomado
dimensiones que sobrepasan la tenue mirada de ver este flagelo como un simple
problema de ingreso, de exclusión o de faltante de bienes materiales, estas
aproximaciones aún no han tocado la medula de tan grave conflicto, es así; como
instituciones, Ong´s, fundaciones, organismos internacionales nacionales y del
gobierno mismo como también de particulares dolientes de este problema han
asumido el flagelo de la pobreza y la miseria desde un ámbito meramente
asistencialista y franciscano.
Atender la pobreza hoy no es simplemente un acto de corazón bondadoso e
inclusive no es un acto ético y de equidad es más que eso, si un gobierno no le
apunta dentro de sus políticas y programas atender prioritariamente este
problema, ese gobierno puede carecer de legitimidad, ya que puede amenazar la
estabilidad social, económica y política del país. Resolver el problema de la
pobreza es pues una prioridad y por lo tanto no debe ser únicamente una
preocupación del estado sino de todos  y todas e inclusive la universidad esta
obligada a jugar un papel protagónico en la búsqueda de soluciones.
Antes de entrar ha plantear “el como” enfrentar este dilema, analicemos algunas
cifras y datos que hacen referencia al problema en cuestión, algunos cifras
estadísticas muestran el cruel panorama que vive hoy Colombia. La CEPAL en su
ultimo informe arroja crudas cifras que no mienten, la magnitud de la pobreza e
indigencia entre niños y adolescentes colombianos es del 45% (pobres) y 17%
(indigentes). Si sumamos, tenemos un resultado escalofriante el 62% de los
pequeños Colombianos no tienen acceso a ninguna esperanza de vida plena y se
debaten entre la desnutrición, la insalubridad y la ignorancia.
Comparar números es un ejercicio más aterrador. La CEPAL indica que Uruguay,
por ejemplo, tiene el 10% de pobres y el 2% de indigentes entre niños y
adolescentes; o Costa Rica, un 18% y un 5%, respectivamente. Así los niños de
Colombia tienen un horizonte sin futuro, si las cosas siguen como hasta ahora.
recordemos la vieja pero sabia frase “los niños de hoy son los dirigentes del
mañana”; es decir, qué mañana le espera a esta Colombia.
El pasado 21 de febrero, en el periódico New Herald de Miami, publica una nota
informativa de la Agencia AP. El despacho informa que “Colombia tiene el índice 1
más alto de desempleo de América Latina, un mercado laboral regido por la
informalidad y sin perspectivas de creación de trabajo para  millones de
desocupados”. Según el Dane en su informe de Julio del 2002, manifiesta que el
índice de desempleo en las 7 ciudades principales del país, fue del 15.6%, lo que
quiere decir que TRES MILLONES SETENTA MIL COLOMBIANOS Y
COLOMBIANAS NO PERCIBEN UN SOLO PESO DE INGRESO
1
. Y la cosa no
queda allí, el 32% de los asalariados no tiene contrato de trabajo ni acceso al
sistema de seguridad social. Y de los que aparecen en las cifras con algún
ingreso, es decir la fuerza laboral, el 48% son vendedores callejeros o son
personas que ejecutan trabajos ocasionales
2
 frente a un 46% en el resto de
América Latina.
El Secretario de la CEPAL , Dr. José Antonio Ocampo, al divulgar el informe
manifestó que “ningún otro país en el hemisferio alcanza las tasas de
desocupación que se presentan en Colombia”. Ocampo sentenció: “el caso
colombiano es dramático”.
Año Crecimiento PBI
(%)
Tasa de
desempleo (%)
Índice de
concentración Gini
Pobreza por
ingresos LP
(%)
Pobreza NBI
(%)
Desplazados
internos por año
1995 5.4 8.7 0.569 55.0 n.d 89.000
1996 2.0 11.9 0.544 53.8 n.d 181.000
1997 3.2 12.1 0.555 54.2 26.9 257.

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